Si pudiera elegir mil razones en la vida
prefiero salir a correr, que correr al salir
el campo a los balcones, el placer al sacrificio
el pasto al cemento, la inocencia a los vicios
y si pudiera elegir mil razones en la vida
una bolsa con mil acciones a mil acciones en la bolsa
y lo que tu cuentas a una cuenta en Suiza
y un revolconazo contigo a un cuerpo a tierra sólo
porque un ángel me dijo dibuja tu vida a tu modo
lo más justo es poder elegir casi todo
prefiero dormir con las flores, tocarles hacerles reir
ser alma de los sentimientos sinceros
ser aire del viento y viento de ti
Y de elegir, mil razones en la vida
prefiero un buen vino a un ella vino y se fue
y una sonrisa tuya a una careta de oro
y una paloma a un axioma
y si elijo el poder eligiria un pueblo alegre
que un pueblo triste y hambriento y yo sentado en mi Rolls Royce
y a una pista aérea en el jardin de mi mansión
prefiero una en la plaza de autos de choque
porque un ángel me dijo dibuja tu vida a tu modo
lo más justo es poder elegir casi todo
prefiero dormir con las flores, tocarles hacerles reir
ser alma de los sentimientos sinceros
ser aire del viento y viento de ti
sábado, 19 de enero de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
S.E (sociedad espiral)
¡Muy buenas, socio! Te regalo esta espiral. No es una
espiral cualquiera, es la espiral de la vida, de los contrarios y los
parecidos, del todo y la nada.
Recuerda que aunque no lo parezca entre los límites de los
extremos siempre habrá lugar para el gris, el que deja lugar a
dudas. ¡El gris mola!
Trae buenos recuerdos,…
Es el color de esos días aparentemente apagados, dónde la
lluvia consigue despejar tu cabeza.
Es el color de las tormentas que se lleva por delante todo
lo malo que crea el hombre.
Es el color de la materia que entiende, piensa, comprende,
actúa.
Es el color del humo que se exhala al saborear una pipa.
Es el color del cabello de las personas curtidas, con experiencia,
pero que aman la vida y no rechazan los cambios que trae consigo.
Es el color de los órganos vitales, incluido el más rojo.
Es el color de las nubes que tienen algo que gritar.
Es el color de dos cuerpos desnudos en la oscuridad.
Es el color de los ríos llenos de vida.
Es el color de las montañas en la sombra.
Es el color de los buenos ratos, y el color de una
inmejorable combinación de pensamientos contradictorios.
Al fin y al cabo, el gris es el color del movimiento, del
silencio y sobre todo, el color de la vida.
Disfruta de todos los días de la tuya.
Si te fijas bien, puedes ver como el choque entre los dos colores; el color de la luz y el color de la ausencia de luz, provoca que nazcan pinceladas de un gris mágico. Un color dónde existe luz pero a la vez, incluye la ausencia de ésta, como una doble cara. Esa que todos tenemos escondida y es más difícil de ver a los ojos de cualquiera. Esa que se reserva para aquellas personas que tienen tiempo para descubrirla. Un tiempo que se va volando entre las manos...aunque pongas todo tu empeño en apretarlas.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Cierra los ojos...abre tu alma
Adoro ese pequeño gesto de cerrar
los ojos mientras uno le canta a la vida. En el momento en que los párpados
caen, se apaga el mundo exterior y se enciende tu propio mundo interior.
Comienzan a fluir los demás sentidos, los pensamientos, los sentimientos y todo
lo que acompañan. Para cantar con el corazón se necesita apartar la mirada,
quitar la vista y dejar de ver, para así poder mirar dentro de uno mismo. Cantando
se puede sacar todo lo malo, pero es imprescindible cerrar los ojos para
hacerlo. Cerrar los ojos es el principio para verse a uno mismo por dentro. A
partir de ahí vemos lo que nos duele, lo que nos inquieta, lo que nos preocupa
y podemos cogerlo y echarlo a patadas hacia afuera, en forma de pequeñas gotas
brillantes que nos vacían por dentro y que nos ayudan a resistir con más fuerza
los golpes futuros. Cierra los ojos al exterior y ábrelos en tu interior. Ese
es el mundo real, ahí donde se encuentra tu alma.
La indecisión llama a mi puerta
- ¡Toc, toc!
- ¿Quién es?
- La indecisión.
- Mmm...Ah, bueno, hola supongo.
- ¿No te alegras de verme?
- ¿Debería?
- Hombre, nos conocemos lo suficiente, ya sabes, todos esos ratos que hemos pasado juntos. Esos ratos en que no ha salido ninguna respuesta de tu boca, respuestas que se han quedado atrapadas en tu lengua muerta. Esos en los que te has quedado parada al borde de un precipicio, sin saber si echar a volar o quedarte dónde tus pies puedan correr libres. Esos momentos en que te he hecho parecer una mujer débil, sin ideas, ni pensamientos, ni ambiciones en la vida que te muevan. Esos momentos en los que las preguntas han quedado vagando por tu cabeza como almas en pena…
- ¿Quién es?
- La indecisión.
- Mmm...Ah, bueno, hola supongo.
- ¿No te alegras de verme?
- ¿Debería?
- Hombre, nos conocemos lo suficiente, ya sabes, todos esos ratos que hemos pasado juntos. Esos ratos en que no ha salido ninguna respuesta de tu boca, respuestas que se han quedado atrapadas en tu lengua muerta. Esos en los que te has quedado parada al borde de un precipicio, sin saber si echar a volar o quedarte dónde tus pies puedan correr libres. Esos momentos en que te he hecho parecer una mujer débil, sin ideas, ni pensamientos, ni ambiciones en la vida que te muevan. Esos momentos en los que las preguntas han quedado vagando por tu cabeza como almas en pena…
- ¡Basta! Sí, ya lo recuerdo. Es por
esa razón por lo que no me alegra tu visita. No me alegro de todos esos
momentos en los que he quedado como una completa imbécil ante situaciones en
las que debería haber gritado, actuado, decidido… o eso creo.
- No tienes porque atormentarte
de esa forma. Tu indecisión ayuda a otras personas a coger las riendas, eres
como un soplo de aire para los demás, haces que se sientan poderosos.
- Me alegro por ellos… ¿qué
importa cómo me sienta yo? Si los demás están bien, ya está. Es suficiente.
Aunque ahora entiendo porque siempre soy yo la que va barriendo su angustia a
duras penas por las calles, la que aguanta dentro de sí tantas palabras que debe
escribirlas para no reventar, la que baja la mirada cuando la vida la mira
desafiante. Esa es la que se esconde tras todos los textos que va labrando día
a día, que recoge por las noches y que encierra bajo llave nada más despuntar
el sol, por vergüenza quizás.
A veces parece que no sé lo que
quiero, que nada me importa y que todo me da igual. Pero no es así. La verdad
es que lo único que sé seguro que no quiero es que se acabe ese momento, por
eso es por lo que todo lo demás me sobra. No me importa el lugar, ni el motivo.
Me olvido de mis vicios, de mis placeres, de mi vida, de mi historia, solo dejo
que el momento fluya y me dejo llevar. Camino a través de los ritmos que
envuelven el momento y a duras penas puedo pensar en banalidades que no lleven
tu nombre. Así es cuando me elevo y toco el cielo con la yema de mis dedos, así
rozo el aire que congela los momentos tiernos, así tropiezo con una sonrisa
delante de tus ojos tristes. Así es como acabo adormeciéndome en tu falda
envuelta en un calor de amor y cariño que se respira en esas cuatro paredes que
nos esconden de todo aquello de lo que no podemos escapar, el mundo.
...Quizás es más fácil encargar las decisiones a una flor para que se las pueda llevar el viento y la culpa pertenezca al azar. O quizás no...
martes, 30 de octubre de 2012
Un soplo de vida
Así me podría pasar la vida
entera…entrelazada con tu cuerpo, respirando el mismo aire que tu, hecho de
nosotros. Bailando al ritmo de tu corazón, bañándome con tus besos, robándote las
caricias que tus manos me ofrecen. Cuidando cada detalle que se tercie,
cocinando a fuego lento un amor sano. Velando cada noche por esa luna llena,
tan creciente y a la vez tan menguante, que nos arropa, sintiendo el aroma
fresco a naturaleza.
Pero siempre me encuentro buscando
calor en brazos muertos que se expanden, y que son imposibles de abrazar.
Es como ese algo que nunca encuentras su fin. No quieres ceder pero te ves involucrada hasta la médula. Sientes que todo va a ir bien y no sabes hasta qué punto lo quieres así, de esa manera. Rompe tus esquemas, tus planes. No te desagrada que sea de esa forma pero, interiormente te hace asustarte, existe el miedo. Miedo que te hace acobardar por no estar suficientemente segura. No es del todo lo que tú habías querido, pero te atrapa de tal manera que se convierte en necesidad.
Es como ese algo que nunca encuentras su fin. No quieres ceder pero te ves involucrada hasta la médula. Sientes que todo va a ir bien y no sabes hasta qué punto lo quieres así, de esa manera. Rompe tus esquemas, tus planes. No te desagrada que sea de esa forma pero, interiormente te hace asustarte, existe el miedo. Miedo que te hace acobardar por no estar suficientemente segura. No es del todo lo que tú habías querido, pero te atrapa de tal manera que se convierte en necesidad.
Imaginas y piensas el devenir que
te espera…pero se muestra borroso, excepto algunas ideas bastante enraizadas en
tu cabezonería habitual. No me faltan ganas y me sobran razones para lanzarme a
un infinito cielo estrellado, pero es tan inmenso…que da miedo…podría perderme.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Todo y nada
Como si nada pasara y de nada se
tratase me miento. Así estoy bien me intento convencer. Pasan los días, algunos
más, algunos menos, pero te pienso. Y no pasa nada. Todo sigue su curso.
Nuestros cauces sólo se juntan por casualidad o quizás por azar, muy poca
intención. Pero todo sigue. Amanece, y nada. Atardece, y menos que nada. Anochece,
y nada de nada.
Sólo cuando chocamos, cuando nos
juntamos, cuando la noche nos confunde, cuando el silencio es la única forma de
comunicación, cuando el viento nos mece en abrazos y aromas cálidos, cuando las
paredes nos esconden del mundo, cuando el sudor se mezcla para formar uno
nuevo, cuando el sonido se cuela por los pocos espacios que aún quedan entre
nosotros, entonces, es ahí cuando el todo llega. Todo cobra un sentido especial.
La nada se evapora sin querer. Ahí fluye. Fluye una vida, dos, quizás tres.
Pero se consume, todo se consume. Nada dura para siempre y el todo es demasiado
para tan poca vida.
Quizás estábamos a nada de serlo todo...
martes, 16 de octubre de 2012
Cuando se junta el hambre con las ganas de comer
Mi casa, mi coche, mi chaqueta, mis
zapatos. Mío, mío, mío. Todo mío. No sé porque darle tanto énfasis en que las
cosas son vuestras. De hecho creo que no lo son, las habéis robado, las hemos
robado. No hay que dar tanta importancia a las cosas…Decimos mi casa, mi coche,
mi “lo que sea”... ¿Por qué? ¿Por qué lo habéis comprado? De acuerdo. Lo habéis
comprado con un dinero, que en teoría también es vuestro porque para eso habéis
trabajado algunos, para ganarlo. Ese dinero que paga las cosas también es
robado. Con ese dinero robado compras cosas robadas; tú pagas a una persona que
lo vende, ésta persona compra a otras que lo distribuyen, éstas a su vez
compran a otros que lo fabrican, los que lo fabrican compran las materias primas
a alguien que las recolecta. Todas esas materias primas están extraídas a
conciencia y sin descanso de la tierra, de lo que disponía ya el mundo cuando
empezó. Me pregunto, esos primeros hombres que recolectan esas materias primas
¿qué les hace creer que son suyas? ¿Por estar en su territorio? De hecho… ¿es
nuestro el territorio?...no…nosotros sólo somos huéspedes,…unos huéspedes con
mucha cara.
Así nos aprovechamos y así es como creemos que todo es nuestro, que todo nos pertenece, que podemos deshacer y hacer a nuestro antojo. Así es como se roban las cosas sin dar nada a cambio y no contentos con esos atracos a mano armada, se destroza todo lo posible para dejar a la naturaleza con una mano delante y otra detrás. Daros cuenta que nada os pertenece. Ese dinero que tan poco os dura en las manos tampoco os pertenece, también es robado. Cada vez que una persona se muestra egoísta me revienta por dentro, no te puedes apropiar de cosas que nunca serán tuyas y más si son conseguidas de esa forma tan ruin. Todos hemos robado y nos está bien empleado vivir así, porque esta manera de funcionar, este sistema que hemos montado, es la peor cárcel que podríamos construir.
Así nos aprovechamos y así es como creemos que todo es nuestro, que todo nos pertenece, que podemos deshacer y hacer a nuestro antojo. Así es como se roban las cosas sin dar nada a cambio y no contentos con esos atracos a mano armada, se destroza todo lo posible para dejar a la naturaleza con una mano delante y otra detrás. Daros cuenta que nada os pertenece. Ese dinero que tan poco os dura en las manos tampoco os pertenece, también es robado. Cada vez que una persona se muestra egoísta me revienta por dentro, no te puedes apropiar de cosas que nunca serán tuyas y más si son conseguidas de esa forma tan ruin. Todos hemos robado y nos está bien empleado vivir así, porque esta manera de funcionar, este sistema que hemos montado, es la peor cárcel que podríamos construir.
El dinero con el que compras todas esas cosas hechas por nosotros mismos sin otro fin que nuestro propio beneficio egoista, tampoco te pertenece. Ese dinero antes eran metales, piedras preciosas, árboles, rocas, naturaleza. Hemos puesto también la naturaleza en nuestra contra, convirtiendo sus recursos en billetes o monedas que nos ahogan a final de mes o con el que puedes sentirte el rey. Nos hemos restado libertad y vida nosotros mismos. Nos gusta autodestruirnos y destruir todo lo que tocamos, nos encanta.
¿Qué hacéis vosotros por la naturaleza si no es joderlo todo?...No, no nos hemos ganado todas estas cosas fabricadas que nos rodean... ¡Manos arriba esto es un atraco!
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