viernes, 1 de febrero de 2013

Historias sin contar



Soledad en cada mirada, en cada huella, en cada trocito de asfalto, en cada atisbo de luz. Las miradas ajenas se clavan en mí mientras sus bocas susurran a oídos que desmerecen. Se resiente el alma intranquila por lo que acontece. Secretismos varios de sensaciones manchadas de error. Silencios que se disuelven a medias tintas entre cromatismos imaginarios. Resúmenes vacios que no dan lugar a la reflexión. Tristeza vestida por la locura. Una locura sin pies ni cabeza que me obliga a pensar mientras ando perdiendo el norte.

La noche da paso a ojos cerrados y corazones abiertos, expuestos a arrebatos sin sentido que no conducen a nada, solo al vacio de un interior descontento con casi todo y que encuentra sin buscar. Encuentra miedo, lágrimas, rechazo, desorden, desidia.

Falta mucho para encontrar poco que necesitar. Esos corazones tan abiertos se infectan a la mínima, ya no están para nadie. Se guardan en cualquier rincón junto a las cosas inútiles a la espera de usarlos algún día, antes de que acaricien las montañas de basura humana que podemos producir gracias a nuestro don destructor.

Dirigen la orquestra melancólica que da paso a los días discretos sin más cambios que la llegada de frentes lluviosos. Elevan a unas personas mientras sueltan de la mano a otras. Sincerarse con uno mismo, he ahí el quid de la cuestión. 


Se oyen allá en la lejanía, las voces de laúdes que gritan socorro sobre bases sin letra, la historia está aún por contar.


Escúchalas una y otra y otra vez. El alma necesita vaciar y escupir palabras que se ahogan entre la vida y la muerte de aquellos que no aprovechan el momento, y se pierden entre planes, proyectos y sueños que nunca llegarán porque se han suicidado en el abismo del lenguaje mudo.




sábado, 19 de enero de 2013

Prefiero (Lucas Masciano)

Si pudiera elegir mil razones en la vida
prefiero salir a correr, que correr al salir
el campo a los balcones, el placer al sacrificio
el pasto al cemento, la inocencia a los vicios

y si pudiera elegir mil razones en la vida
una bolsa con mil acciones a mil acciones en la bolsa
y lo que tu cuentas a una cuenta en Suiza
y un revolconazo contigo a un cuerpo a tierra sólo

porque un ángel me dijo dibuja tu vida a tu modo
lo más justo es poder elegir casi todo

prefiero dormir con las flores, tocarles hacerles reir
ser alma de los sentimientos sinceros
ser aire del viento y viento de ti

Y de elegir, mil razones en la vida
prefiero un buen vino a un ella vino y se fue
y una sonrisa tuya a una careta de oro
y una paloma a un axioma

y si elijo el poder eligiria un pueblo alegre
que un pueblo triste y hambriento y yo sentado en mi Rolls Royce
y a una pista aérea en el jardin de mi mansión
prefiero una en la plaza de autos de choque

porque un ángel me dijo dibuja tu vida a tu modo
lo más justo es poder elegir casi todo


prefiero dormir con las flores, tocarles hacerles reir
ser alma de los sentimientos sinceros
ser aire del viento y viento de ti



jueves, 17 de enero de 2013

S.E (sociedad espiral)

¡Muy buenas, socio! Te regalo esta espiral. No es una espiral cualquiera, es la espiral de la vida, de los contrarios y los parecidos, del todo y la nada.
Recuerda que aunque no lo parezca entre los límites de los extremos siempre habrá lugar para el gris, el que deja lugar a dudas. ¡El gris mola!
Trae buenos recuerdos,…
Es el color de esos días aparentemente apagados, dónde la lluvia consigue despejar tu cabeza.
Es el color de las tormentas que se lleva por delante todo lo malo que crea el hombre.
Es el color de la materia que entiende, piensa, comprende, actúa.
Es el color del humo que se exhala al saborear una pipa.
Es el color del cabello de las personas curtidas, con experiencia, pero que aman la vida y no rechazan los cambios que trae consigo.
Es el color de los órganos vitales, incluido el más rojo.
Es el color de las nubes que tienen algo que gritar.
Es el color de dos cuerpos desnudos en la oscuridad.
Es el color de los ríos llenos de vida.
Es el color de las montañas en la sombra.
Es el color de los buenos ratos, y el color de una inmejorable combinación de pensamientos contradictorios.
Al fin y al cabo, el gris es el color del movimiento, del silencio y sobre todo, el color de la vida.
Disfruta de todos los días de la tuya.


Si te fijas bien, puedes ver como el choque entre los dos colores; el color de la luz y el color de la ausencia de luz, provoca que nazcan pinceladas de un gris mágico. Un color dónde existe luz pero a la vez, incluye la ausencia de ésta, como una doble cara. Esa que todos tenemos escondida y es más difícil de ver a los ojos de cualquiera. Esa que se reserva para aquellas personas que tienen tiempo para descubrirla. Un tiempo que se va volando entre las manos...aunque pongas todo tu empeño en apretarlas.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Cierra los ojos...abre tu alma



Adoro ese pequeño gesto de cerrar los ojos mientras uno le canta a la vida. En el momento en que los párpados caen, se apaga el mundo exterior y se enciende tu propio mundo interior. Comienzan a fluir los demás sentidos, los pensamientos, los sentimientos y todo lo que acompañan. Para cantar con el corazón se necesita apartar la mirada, quitar la vista y dejar de ver, para así poder mirar dentro de uno mismo. Cantando se puede sacar todo lo malo, pero es imprescindible cerrar los ojos para hacerlo. Cerrar los ojos es el principio para verse a uno mismo por dentro. A partir de ahí vemos lo que nos duele, lo que nos inquieta, lo que nos preocupa y podemos cogerlo y echarlo a patadas hacia afuera, en forma de pequeñas gotas brillantes que nos vacían por dentro y que nos ayudan a resistir con más fuerza los golpes futuros. Cierra los ojos al exterior y ábrelos en tu interior. Ese es el mundo real, ahí donde se encuentra tu alma.



La indecisión llama a mi puerta

- ¡Toc, toc!
- ¿Quién es?
- La indecisión.
- Mmm...Ah, bueno, hola supongo.
- ¿No te alegras de verme?
- ¿Debería?
- Hombre, nos conocemos lo suficiente, ya sabes, todos esos ratos que hemos pasado juntos. Esos ratos en que no ha salido ninguna respuesta de tu boca, respuestas que se han quedado atrapadas en tu lengua muerta. Esos en los que te has quedado parada al borde de un precipicio, sin saber si echar a volar o quedarte dónde tus pies puedan correr libres. Esos momentos en que te he hecho parecer una mujer débil, sin ideas, ni pensamientos, ni ambiciones en la vida que te muevan. Esos momentos en los que las preguntas han quedado vagando por tu cabeza como almas en pena…

- ¡Basta! Sí, ya lo recuerdo. Es por esa razón por lo que no me alegra tu visita. No me alegro de todos esos momentos en los que he quedado como una completa imbécil ante situaciones en las que debería haber gritado, actuado, decidido… o eso creo.
- No tienes porque atormentarte de esa forma. Tu indecisión ayuda a otras personas a coger las riendas, eres como un soplo de aire para los demás, haces que se sientan poderosos.
- Me alegro por ellos… ¿qué importa cómo me sienta yo? Si los demás están bien, ya está. Es suficiente. Aunque ahora entiendo porque siempre soy yo la que va barriendo su angustia a duras penas por las calles, la que aguanta dentro de sí tantas palabras que debe escribirlas para no reventar, la que baja la mirada cuando la vida la mira desafiante. Esa es la que se esconde tras todos los textos que va labrando día a día, que recoge por las noches y que encierra bajo llave nada más despuntar el sol, por vergüenza quizás.



A veces parece que no sé lo que quiero, que nada me importa y que todo me da igual. Pero no es así. La verdad es que lo único que sé seguro que no quiero es que se acabe ese momento, por eso es por lo que todo lo demás me sobra. No me importa el lugar, ni el motivo. Me olvido de mis vicios, de mis placeres, de mi vida, de mi historia, solo dejo que el momento fluya y me dejo llevar. Camino a través de los ritmos que envuelven el momento y a duras penas puedo pensar en banalidades que no lleven tu nombre. Así es cuando me elevo y toco el cielo con la yema de mis dedos, así rozo el aire que congela los momentos tiernos, así tropiezo con una sonrisa delante de tus ojos tristes. Así es como acabo adormeciéndome en tu falda envuelta en un calor de amor y cariño que se respira en esas cuatro paredes que nos esconden de todo aquello de lo que no podemos escapar, el mundo.


...Quizás es más fácil encargar las decisiones a una flor para que se las pueda llevar el viento y la culpa pertenezca al azar. O quizás no...

martes, 30 de octubre de 2012

Un soplo de vida



Así me podría pasar la vida entera…entrelazada con tu cuerpo, respirando el mismo aire que tu, hecho de nosotros. Bailando al ritmo de tu corazón, bañándome con tus besos, robándote las caricias que tus manos me ofrecen. Cuidando cada detalle que se tercie, cocinando a fuego lento un amor sano. Velando cada noche por esa luna llena, tan creciente y a la vez tan menguante, que nos arropa, sintiendo el aroma fresco a naturaleza.
Pero siempre me encuentro buscando calor en brazos muertos que se expanden, y que son imposibles de abrazar.
Es como ese algo que nunca encuentras su fin. No quieres ceder pero te ves involucrada hasta la médula. Sientes que todo va a ir bien y no sabes hasta qué punto lo quieres así, de esa manera. Rompe tus esquemas, tus planes. No te desagrada que sea de esa forma pero, interiormente te hace asustarte, existe el miedo. Miedo que te hace acobardar por no estar suficientemente segura. No es del todo lo que tú habías querido, pero te atrapa de tal manera que se convierte en necesidad.
Imaginas y piensas el devenir que te espera…pero se muestra borroso, excepto algunas ideas bastante enraizadas en tu cabezonería habitual. No me faltan ganas y me sobran razones para lanzarme a un infinito cielo estrellado, pero es tan inmenso…que da miedo…podría perderme.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Todo y nada

Como si nada pasara y de nada se tratase me miento. Así estoy bien me intento convencer. Pasan los días, algunos más, algunos menos, pero te pienso. Y no pasa nada. Todo sigue su curso. Nuestros cauces sólo se juntan por casualidad o quizás por azar, muy poca intención. Pero todo sigue. Amanece, y nada. Atardece, y menos que nada. Anochece, y nada de nada.


Sólo cuando chocamos, cuando nos juntamos, cuando la noche nos confunde, cuando el silencio es la única forma de comunicación, cuando el viento nos mece en abrazos y aromas cálidos, cuando las paredes nos esconden del mundo, cuando el sudor se mezcla para formar uno nuevo, cuando el sonido se cuela por los pocos espacios que aún quedan entre nosotros, entonces, es ahí cuando el todo llega. Todo cobra un sentido especial. La nada se evapora sin querer. Ahí fluye. Fluye una vida, dos, quizás tres. Pero se consume, todo se consume. Nada dura para siempre y el todo es demasiado para tan poca vida. 

                           Quizás estábamos a nada de serlo todo...