miércoles, 12 de septiembre de 2012

Corazón de niño

Conocí a un corazón de niño medio embobado por las delicias naturales, sin conservantes, sólo rociadas con el calor del sol y sazonadas con el espíritu sanador del agua.

Reír, saltar, llorar, amar,…pero siempre con esas ganas de aprender que surgen en la infancia por los poros de la piel.
Conocí a un niño con cuerpo de hombre, un hombre con corazón de niño. Un espíritu casi libre, una inocencia desaparecida, un soplo de aire a la vida. Un niño con las ideas tan claras que conseguía asustarte, un hombre con la imaginación tan viva que podía desmontar la realidad en un abrir y cerrar de ojos. Un niño que hablaba con las estrellas, que aullaba a la luna y que te hablaba con los ojos. Unos ojos que enseñaban más de lo que su boca podía decir, unos ojos que caminaban a duras penas por su cara. Esos ojos habían visto demasiado, y se notaba.

Sueña como conseguir ese estado que muchos anhelan y buscan sin sentido.
Sueña como enamorarse, como despertar abrazado de calma, con caminar al compás de otra alma, con sentir que vive por y para esa otra mente, entregando lo más bello de su persona.
Sueña sin contemplaciones con esa sonrisa que lo envíe a otro mundo. Un mundo donde no existe la prisa, ni el tiempo, donde el dinero se debilita y deja de tener sentido, solo vale ella.
Quiere hacer música con cada parte de su cuerpo, inventar ritmos a través de besos estampados de cariño. Sus ojos tristes te conducen a un paraíso inexplorado, a una historia real falta de amor, a un trecho de vida perdida, a un salto al vacío, sin cuerda.
Una vida simple donde no deja cabida a la ostentosidad. Una vida tranquila, felicidad en estado puro.
Su cabeza pide a gritos ahogados enamorarse, pero su cuerpo no está por la labor. Su cuerpo disfruta de placer, un placer superficial que no puede penetrar en lo más hondo de su ser, que no espera continuidad y por el que nunca perdería el sueño.
Sólo está pendiente de algo que no se busca sino que se encuentra. Pendiente de esa levadura que engordará su corazón. Una levadura cuyas existencias parecen haberse agotado hace tiempo.

Conoce, niño, conoce y serás libre. Unas bonitas piernas no lo son todo, pronto se acaba, es mejor fijarse en quién hace que caminen, eso sí dura toda la vida.
Noto como te sangra el alma, tranquilo. La soledad nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos, conócete niño, conócete mejor. La vanidad no está en tus planes y huyes de tu alrededor. Corre, camina y date la vuelta. ¿No lo sientes? Estoy ahí, consigue verlo y todo funcionará, cogerá el sentido que le confiere y te aliviará. Te sentirás más ágil, renacerá tu mente, caminará tu cuerpo, volverá a sentir tu alma. Deja de sangrar y llenar lagos estancados. Tu vida empieza aquí, la vida que necesitas, la que buscas, la que no encuentras.


Ven niño, déjate llevar, vamos a jugar entre las nubes. Vamos a construir puentes con flores de algodón, vamos a inundar de cielo los ríos, vamos a coser colores en los rayos de sol, vamos a inventar historias que vuelen libres, vamos a huir de todo aquello que haya inventado el hombre, vamos a tratar de soñar la realidad que merecemos, vamos a teñir de atardecer todos los días nublados y beberemos vida de las estrellas que iluminan las noches claras.

---Conocí un corazón que nació adulto, y al crecer, se fue volviendo niño---


martes, 4 de septiembre de 2012

La luna se esconde y el sol tampoco quiere salir...


Renuncias de personas graciosas y éxito de payasos sin gracia.
Acordes que salen del corazón y no pasan de los papeles, y sonidos facilones que suben a la cima.
Ciudades encantadoras y bosques desencantados.
Zorros preciosos disecados y acogidos con amor en hogares, y perros vagabundos hambrientos y abandonados.
Miles de peces decorados al horno y los mares secos, sin vida.
Niños demasiado mimados y otros, en cambio, olvidados.
Obesos con gula y raquíticos llenos de aire.
Miles de personas y soledad infinita.
Estrés diario y tranquilidad deseada.
Preciado dinero y personas despreciadas.
Inviernos calurosos y veranos fríos.
Personas en la calle y miles de pisos vacios.
Te quieros falsos y, compras hechas con amor y cariño.
Odios inmensos y amores diminutos.
Tristezas infinitas y alegrías contadas.
Avances tecnológicos y retrocesos humanos.
Encantos turísticos y selvas desiertas.
Mil formas de comunicación y malentendidos por doquier.
Disfrutes caros y aburrimientos gratuitos.
Maldad viva y bondad muerta.
Oportunidades a cada paso y felicidad todavía deseada.
Millones de clones amaestrados y tribus perdidas en peligro de extinción.
Así es el mundo dónde vivo, lleno de sinsentidos y miles de sinsabores que cansan los corazones de los que aman la tierra y lo que vive en ella.



Algo pasa aquí...


¿Justicia social? ¿Cuándo? ¿Derechos? ¿Para quién? ¿Libertad? ¿Hacia qué? ¿Democracia? ¿Real?
Quién se atreve a usar semejantes apelativos a algo que no existe… profanación vulgar de las palabras…obscenas mentes que destruyen el arte del habla…infinitas mentiras destructoras…infinito dolor mezquino…desde el natural hasta el propio humano, siendo éste último el más valorado por encima de todo, considerándose una aberración atentar contra él y obviando lo que estaba antes en esta tierra que pisamos sin descanso.
Revienta dentro de mí, a modo de burbujitas de plástico, estallando en un eco profundo…sin fin, cuando oigo hablar sobre ello.
Se ciegan mis ojos cuando encuentran letras que se juntan a mala ostia doliéndome el pecho entreabierto entre tanta locura.
Serpentean las letras en mis oídos repicando con furia en mi estropeado timpano de mimbre.
Lloriquean las silabas perdidas por no encontrar refugio detrás de comas o puntos.
Sienten el insulto de su ímpetu las exclamaciones altaneras.
Rezuman incandescentes los verbos masticados que usan.
Inquietan los adjetivos sin sentido que aplican.
Estorban las jergas que enganchan las vocales cansadas.
Rompen el preciado silencio las preguntas ignorantes que se lanzan al vacio, sin tregua.
Aúllan contra su afonía los imbéciles charlatanes que se encuentran en cada esquina.
Pisan sin compasión el vocabulario inventado para otro fin.
Rechistan cuando no encuentran claridad a lo que sale por sus bocas.
Imponen intereses propios a millones de almas desencantadas con la vida.
Resucitan perdones asfixiados de entre las cenizas de alguna catástrofe.
Bañan los textos insípidos de fragancias agrias y podridas.
Surgen alergias que tropiezan a la orilla de otros pueblos.
Todos somos culpables del terror que se avecina, todos nos acobardamos cuando el viento silba desafinado, todos escondemos la cabeza cuando llueve y todos, absolutamente todos, detestamos las mismas cosas. Pero claro, ¿quién iba a dar su brazo a torcer?
Los imbéciles siempre serán imbéciles, tanto para bien como para mal. La solución está muy lejos de esta vida, y probablemente de otras siete más.

martes, 31 de julio de 2012

Amor a la vida


El amor tiene varios afluentes, son siempre tan radicales entre ellos. Cuando existe uno el otro desvanece, cuando el otro aflora se pierde la cuenta de los días.
Dejas de rechazar lo bueno que te brinda la vida, empiezas a sentir i vivir cada día más y más…hasta que por fin, todo lo que habías soñado se vuelve contra ti, te mira fijamente, y te recuerda lo bonito que es vivir.
Sientes que no podrás llegar más alto, que nunca alcanzaras otro momento como ese, pero párate a pensar… todos los momentos son únicos e irrepetibles. Pero tú te empeñas en querer vivir los mismos, una y otra vez los mismos momentos que te han hecho volar a un lugar del que no quieres volver.
He aprendido a caerme, a estar bajo tierra, a no poder respirar sola entre tanta gente, a entregar cuanto a hecho falta sin recibir ni siquiera una sonrisa, a martirizarme por dentro como si me fuera la vida en un simple papel, a tratar de frenar, parar, analizar y sentir que todo va bien, aunque sin lograrlo. He tratado de levantarme, de apoyarme en lo que encontraba a mí alrededor, aunque estuviera desierto. He sabido captar cuando era el momento de regresar, aunque tuviera más pinta de final que de continuará. He conseguido reencontrar esa alma de niña dormida, la que me había abandonado, la que se había cansado de tanta estupidez. He tratado de dar rienda suelta a mis impulsos, de no pensar en las consecuencias, de solo lanzarme sin esperar nada de nadie. He resbalado mil y una veces, por las mismas avenidas hechas de baldosas frías y distantes transeúntes sin cara. He llorado de rabia, de amor, de odio, de impotencia, de pasión, de cansancio, de hábito, de felicidad.
He sonreído a quién no me sonreía, intentando contagiarle. He intentando robar besos que no me pertenecían. He ansiado tanto cariño en este tiempo que hubiera preferido tirarme al mar y fundirme en la espuma de las olas. He paseado, hablado, comido, dormido, sentido, estudiado, buscado, anhelado, querido, odiado, luchado…tan sola… que aún siento que no necesito a nadie.


Ahora he despertado gracias a un sueño. Algo borroso guardado con mucha delicadeza en la parte más bonita de mi memoria; mi corazón. Porque para pagar los pequeños placeres de la vida no hace falta moneda. Sólo aceptar el dolor que causan los sinsabores de la vida y al mismo tiempo, recoger la melancolía de los caminos recorridos. Traspasar las vibraciones al mundo y encargar mil disparates para sobrellevar esto que construimos día a día, la vida.

Me voy a tomar el descaro de confesar el secreto de la vida. El secreto que todo el mundo oculta, que muchos otros buscan hasta que la locura consigue atraparles antes. El único secreto que existe en la vida es el CONOCER, querer conocer realmente, hacer caso a la curiosidad. Quien no disfrute de curiosidad significa que jamás encontrará su gato, que morirá antes que él y que desperdiciara todo aquello que se gana conociendo.

martes, 12 de junio de 2012

malditos recuerdos


Siento que me falta el aire, como si un puño estuviera apretando con toda su rabia mi pequeño corazón maltrecho…
Son los malditos recuerdos los que se encargan a cada media hora de pasarse por mi mente, mis ojos, mis sentidos, recordando que ahí están y haciendo hincapié dónde más duele.
Maldigo mil veces esos recuerdos, que los arropa esa aura brillante y luminosa, y que hacen darte cuenta de lo jilipollas que has llegado a ser tiempo atrás, pero sin embargo, estabas tan absorbida por el decorado tan cuidadosamente preparado como también por las palabras que lo apoyaban. Esas palabras que a día de hoy me queman por dentro a modo de chupito. Un chupito que no digiero.
Y yo imagino…pienso…rompo el equilibrio que me estabiliza en los días, las semanas y los meses que me adelantan mirándome con superioridad. Intento alcanzarlos para preguntarles ¿porqué ese rencor y ese odio?, pero cuando me aproximo y lanzo la pregunta; se giran, me miran y aceleran el paso de repente, como si el miedo los llevara a actuar así. Todos actúan así, y cuando cogen demasiada ventaja es cuando me siento sola. Miro a mí alrededor y nada. No hay absolutamente nada. Y así…todo deja de tener sentido, recobra cada vez más fuerza la nostalgia de tiempos mejores. Mientras veo como mi vida desaparece por el desagüe del tiempo.

Porque ante tal cosa siempre hay que contestar…


Rebuscando en el cajon de mis delirios nocturnos, encontré esto. Una respuesta sincera, ante todo, hacia una carta que vi por algun lugar de internet, escrita por alguien con poco corazón y mucha cobardia. Lógicamente, debia contestarle, porque creo que su carta nunca podrá ser la última palabra de ningún hombre en su sano juicio, así que ya añado yo el punto y final con dos pares de cojones.


PROVOCACIÓN:
Querida princesa:
Te escribo para decirte que no me esperes porque pueda que me entretenga con alguna bruja poligonera o quizás nunca llegue. Siento ser yo el que te de la mala noticia de que nuestro cuento tal vez no tenga un final feliz, así que mi consejo es: que te quites el vestido y los tacones, metas en una maleta unas docenas de sueños y un puñado de estrellas y te largues lejos a escribir tu propia historia porque es injusto que me esperes a mí. Yo seguiré buscándote, pero hasta que te encuentre ¿quién te prohíbe divertirte? Así que escribe tu propio cuento, de hadas o de brujas, y no pienses en el final, al fin y al cabo, siempre acabarás comiendo perdices.
Atentamente, tu Príncipe Azul.


RESPUESTA:
Querido príncipe azul:
Te escribo para decirte que tu tampoco te molestes en buscarme…al fin y al cabo nunca se te ha dado bien orientarte y por desgracia para ti, no tienes un sexto sentido como nosotras, así que no te esfuerces que yo seguramente también me entretenga con algún mariposón que acabe resultando un capullo. Me alegro de que seas tú el que me de la mala noticia, al menos te has dignado a dar alguna señal, ya que cara a cara nunca haces las cosas porque te cagas. Por lo tanto, mi consejo es: que no te quites el disfraz de príncipe porque así siempre tendrás a alguna zorra dispuesta a ofrecerte comida y cama, o, cama y comida, en este largo viaje de libre albedrio que llevas y, creo que es justo para mí que ni se te ocurra buscarme. Yo seguiré escribiendo mi cuento, mi novela de terror o mi película de suspense, no lo sé lo que me depara el camino, en cuanto a ti....todas sabemos como acaba tu historia de rompecorazones desgraciado, huy...se me ha escapado el final..., bueno al fin y al cabo, tu también tendrás que conformarte con las perdices porque nunca probarás la carne de yegua.
Atentamente, vete a la mierda
Firmado: princesa de quien me merezca


domingo, 3 de junio de 2012

Abre los ojos


DESPIERTA. Éste es el sitio. El país de las maravillas. 
Donde no hay príncipes azules, donde la vida es tan real que asusta. 
Donde a veces te sientes pequeña y otras, en cambio, creces de tal manera que tu cabeza llega a las nubes. 
El lugar perfecto donde la locura es la que guía tus impulsos. 
Donde no todo vale, pero se deja cierto espacio a la imaginación.
Donde tú creas, inventas, aprendes y creces. Ese mundo paralelo que cuestiona lo incuestionable.
Donde el tiempo queda olvidado en el rincón de los inventos fallidos del hombre. 
Donde no importa lo que sientas porque siempre habrá alguien que lo tendrá en cuenta. 
Donde el dolor es signo de victoria y no de derrota. 
Donde las personas se muestran tal y como son, como diamantes en bruto y no como copias falsas baratas. Donde la felicidad es el primer síntoma que recorre tú espalda y aflora en tu sonrisa. 
Donde los colores pintan cada paso que das y no se tornan grises jamás. 
Donde la transparencia emana de los brotes de agua que huyen de las piedras y no desembocan en mares muertos. 


En definitiva, donde lo único que importa es la sensación que traen consigo los cambios de aire y las brisas que te envuelven, dejándote sin respiración por cada nuevo día que amanece.